Desde USTEA, como parte de REDUS queremos mostrar nuestro más enérgico rechazo a la decisión del equipo rectoral de la Universidad de Sevilla de censurar un acto que estaba programado para la tarde del 23 de septiembre del colectivo “Feministas frente al Fascismo”, con la excusa de que, a su parecer, el programa que iba a ser presentado se trata de una “soflama política”. En el mismo, se contaba con la participación de la Directora de la Unidad para la Igualdad de la Universidad de Sevilla, Mercedes Arriaga.
Esta decisión, que retrata única y exclusivamente el posicionamiento ideológico del equipo de gobierno y no de la comunidad universitaria en su conjunto, resulta una vergüenza para cualquier persona demócrata que reciba esta noticia. Por ello, nos gustaría mostrar nuestra preocupación por la deriva autoritaria de un equipo rectoral que no deja que en el espacio universitario se pueda ejercer el derecho de libertad de expresión, de debate y de generación de pensamiento crítico. Además de contraponerse a diversas leyes educativas y de igualdad entre mujeres y hombres vigentes en el Estado español.
Resulta ridículo (o más bien triste) que en el que se suele definir como “el templo del saber” haya que explicarle al equipo rectoral que el feminismo y el antifascismo no es otra cosa que la defensa de los derechos humanos, de la igualdad y de la democracia de toda la ciudadanía. Con este posicionamiento, y censura propia de otra época, el equipo rectoral de la Universidad de Sevilla no se sitúa en un punto neutral, sino fuera del consenso democrático más elemental; alineándose, por ello, con el machismo y el fascismo que cada día campa más a sus anchas vulnerando los derechos humanos más elementales.
Desde REDUS mandamos nuestro más sincero apoyo a las compañeras de “Feministas frente al Fascismo” y a las más de 200 personas participantes y ponentes que han visto cercenada su libertad de expresión en la Universidad de Sevilla por parte de quiénes gobiernan la universidad, pero que olvidan que no les pertenece en exclusiva. Un equipo rectoral que está cada vez más centrado en vender nuestra universidad a las grandes corporaciones tecnológicas, a la banca que financia genocidios, a aseguradoras, etc. (ya que, por lo visto, todo esto no es política) antes que a generar un espacio en que desarrollar el saber y de defensa de avances democráticos.
¡POR UNA UNIVERSIDAD LIBRE DE MACHISMO Y FASCISMO!





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